Manzanos de montaña en Cataluña, una realidad

El proyecto frutícola de montaña en Cataluña se inició en 2009 cuando el IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria) y ADRR (Asociación para el Desarrollo del Románico Ribagorça) firmaron el primer convenio de colaboración; y siguió adelante con el IRTA y la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Catalunya.

Se trataba de una iniciativa pionera, ya que no había referencias a estos huertos frutales en zonas de montaña cercanas a los 1.000 m de altitud. Ese avance permitió determinar las características climáticas, el potencial y la aptitud de las zonas de montaña para este tipo de cultivos, aportando y transfiriendo todo el conocimiento generado a la industria.

En 2018, había más de 70 ha de manzanos comerciales plantados en el Pirineo catalán. Estos huertos siguen dos modelos de explotación: el primero corresponde a empresas consolidadas que han venido cultivando manzanas históricamente en la fructífera zona de Lleida, y que querían diversificar su producción con el fin de optimizar sus estructuras de poscosecha. En este modelo, las empresas ya tienen sus marcas y sus propios circuitos comerciales tanto para el mercado interno como para el de exportación. El segundo modelo corresponde al de los pequeños propietarios, generalmente sin experiencia en horticultura, o cedido casi altruistamente a los últimos agricultores presentes en las distintas zonas de montaña, donde la ganadería siempre ha sido una actividad tradicional ligada al territorio pero en clara decadencia. ; cuanto más pronunciado más impacto ha tenido el turismo.

En este caso, se trata de pequeños huertos cercanos a los pueblos y generalmente tienen buena accesibilidad con unas condiciones de suelo óptimas y una buena aptitud para la producción de manzanas. Los propietarios se dedican a la producción como trabajo a tiempo parcial, como actividad complementaria e ingresos, similar al modelo imperante en Tirol del Sur o Trentino en el norte de Italia. Debido a las menores dimensiones de estos huertos, y la no vinculación con canales comerciales preexistentes, este tipo de producción se enfoca en mercados locales que sean capaces de valorar este tipo de producción de calidad, proximidad y vinculada al territorio y su desarrollo economico.

La tecnología de producción de los distintos huertos es similar en cuanto a su diseño y sistemas de formación. Corresponde a huertos intensivos con portainjertos enanizantes, sistemas de eje central y densidades de plantación de 2.000 a 3.000 árboles por hectárea, con espaciamientos de árboles de 3.4-4 m entre líneas y 0.8-1.2 m entre árboles. El riego y la fertilización se ubican en alta frecuencia, con sistemas automatizados de monitoreo de riego. En la mayoría de las huertas hay riego por aspersión y todas cuentan con redes anti-granizo.

A partir de los resultados obtenidos de las actividades experimentales realizadas en el marco del programa frutícola de montaña, existen algunos factores limitantes a tener en cuenta:

  • Hay poca disponibilidad de tierra apta para el cultivo de manzanos, con parcelas más pequeñas, menos aptas para la mecanización y de más difícil acceso.
  • Menor disponibilidad de agua de riego.
  • El riesgo de heladas primaverales aumenta con respecto a lo que suele ocurrir en las llanuras como Lleida. El riesgo de heladas otoñales también es mayor en las variedades tardías, lo que limita su plantación.
  • Mayor riesgo de granizo, llegando al 100% en zonas por encima de los 500 m de altitud, aunque suele ser menor.
  • El periodo vegetativo se reduce linealmente con la altitud, lo cual es una limitación para las variedades de cosecha tardía en altitudes superiores a los 1.100 m. El tamaño de la fruta tiende a ser más pequeño para las variedades del grupo “Gala cuanto, y cuanto mayor es la altitud, mayor es la incidencia.
  • Costos de producción más altos.
  • Falta de cultivadores experimentados.

Como cualidades favorables, podemos considerar:

  • Zonas con muy bajo asentamiento de cultivos. Por lo tanto, menor incidencia de plagas y enfermedades en cuanto a zonas de cultivo tradicionales y atestadas.
  • Mayor facilidad para la producción integrada y orgánica, especialmente con variedades resistentes a la sarna que suelen tener menor número de tratamientos.
  • Las fechas de floración y recolección se retrasan entre 3 y 4 semanas en relación a lo observado en la zona frutícola de Lleida, lo que indirectamente potencia el color de la fruta.
  • Mayor cuaja respecto al llano, por lo que las estrategias de raleo deben ser más vigorosas, especialmente en variedades de tamaño de fruto más limitado como Gala Gala..
  • Las condiciones ambientales, en particular las temperaturas, benefician no solo el color de la fruta sino que también mejoran la calidad de la fruta como la textura, la jugosidad y el crujido.
  • La maduración es más lenta y con una ventana de cosecha más amplia.
  • Mayor contenido de azúcar y acidez.
  • En el mismo estado de maduración, la firmeza aumenta en aproximadamente 1 kg para todas las variedades, excepto las tardías como Fuj Fuji..
  • Los rendimientos son similares a los obtenidos en las zonas planas.
  • Menor huella hídrica debido a una menor evapotranspiración.

La orografía montañosa que modifica las condiciones climáticas implica una mayor humedad ambiental, temperaturas más bajas y, en última instancia, condiciones menos estresantes para los árboles. Los resultados obtenidos permiten afirmar que la producción de manzana de altura, por sus características de calidad diferencial, es una alternativa factible y una complementariedad interesante con las zonas frutícolas tradicionales. Sin embargo; su sostenibilidad dependerá de que sea capaz de implementar una estructura comercial eficiente, agregando valor a este tipo de producción que implica mayores costos en comparación con las áreas planas. Todos estos aspectos positivos son aún más evidentes en el caso de la producción de montaña y orgánica dirigida a los mercados locales. En resumen, los manzanos de montaña presentan riesgos no menos importantes, pero a cambio, brindan un producto diferenciado de lo que nuestro país es altamente deficitario.